miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Pasión o racionalidad?: Fanatismo en el fútbol

“Rojo,rojo es mi color, perra brava puro corazón"


Cada quince días, el diablo sale del inframundo y toma la ciudad de Toluca, poco a poco va a apoderándose de niños, adolescentes, mujeres, hombres y personas de la tercera edad no importándole nada. Convive con todos a la par y por lo general se le puede encontrar con varios amigos, allá en la sección de sol, en el estadio de la Bombonera, con sus amigos, los de la “Perra Brava”.

Gritos, algarabía, serpentinas y cerveza, todo se encuentra en un mismo lugar donde puede convivir el empresario más importante de la ciudad, con el humilde taxista que está sentado al lado de una mujer embarazada de 6 meses, todos; absolutamente todos los presentes en el estadio están unidos por un mismo sentimiento, una misma pasión hacia lo que ellos llaman el deporte más bonito del mundo; pero sobre todo hermanados en un sólo corazón, aquél que hierve entre las llamas del infierno y brilla en rojiblanco; en ese momento todos quieren ir a celebrar al averno, no importa si se condenan eternamente y no acceden al paraíso porque ellos sí le van al Toluca.

Hay un Diablo Mayor, una Barbie que más que ser una rubia despampanante es un aficionado que ha ido al estadio desde hace 15 años, también está aquél que usa una máscara con chorizos en la parte superior de su indumentaria; llama la atención aquel aficionado que se pone un penacho y no deja ver el partido en todo su esplendor a los que se sientan atrás de él; también más allá, se ve al padre de familia cuidando de su esposa y sus dos pequeñas hijas, y si uno pone más atención en palcos, aquél hombre de negocios que convive con sus hijos, todos, vestidos de rojo; y claro del otro lado, los aficionados del adversario, aquellos que por su equipo han hecho el viaje para animarlos en la guerra sobre el césped.

Costumbre o pasión, eso para algunos ya ha pasado a un segundo plano, lo que cuenta es estar ahí, fielmente, cada 15 días y a la misma hora para gritar Yo sí le voy le voy al Toluca. Y sobre todo para sentir, en palabras de “El Barbie” aficionado fiel a los diablos rojos: La adrenalina que se vive aquí en comparación con la televisión.

Desde el inicio del ritual de cada partido, al acercarse por las avenidas del centro al estadio y por parte de la vialidad Morelos, todo se inunda de color rojo, no sólo por la vestimenta de las personas, sino por la infinidad de puestos que están pintados del mismo color; se perciben los olores de los tacos de chorizo y longaniza, de las tortitas de nata hechas a mano y de los elotes aderezados con mayonesa, queso y chile piquín que hacen agua la boca y que invitan a ponerse en ambiente antes de acceder al estadio para gritar a todo pulmón cánticos hacia el equipo de casa.

Club Deportivo Toluca y su fiel “Perra Brava”

El Club Deportivo Toluca, equipo de la primera división del fútbol mexicano, nace en 1917 por iniciativa de uno de los dueños de la Cervecería Modelo al ver que en la ciudad de Toluca no había nada que hacer para que sus habitantes pudiesen distraerse y como un medio para poder elevar la venta de cervezas en la ciudad.

Tiene su sede en el estadio Nemesio Diez, uno de los estadios más tradicionales en el fútbol mexicano. Con capacidad para 27 mil espectadores, el Nemesio Díez es el sexto estadio más pequeño de la primera división mexicana. Sin embargo, se lo considera un lugar peligroso para los equipos visitantes.

En los últimos años ha sido uno de los equipos que ha ganado más títulos de liga sumando en total 8, y que ha incrementado su popularidad, colocándose como un de los equipos favoritos de la afición junto con otros altamente populares como el América y el Guadalajara.

Según una encuesta realizada por la empresa Consulta Mitofsky realizada del 17 al 22 de enero de 2008, consultando a mil mexicanos mayores de 18 años, el Toluca cuenta con un porcentaje de afición a nivel nacional de 2.6%, posicionándose en el séptimo lugar del estudio.

Los condenados al infierno


Pasión, coraje, energía, alegría, amor al fútbol… importantes elementos para poder ser un gran aficionado. El Toluca no sólo tiene una barra que lo sigue a través del tiempo, tiene a toda una familia que sigue cada paso de este equipo.
Es más fácil ser ilógico todo el tiempo que lógico todo el tiempo. De ahí que entender el raciocinio del fútbol tenga que ver en una dicotomía pasiones y sentimientos por un lado, y racionalidad por el otro.

“La Perra Brava”, la primer barra que Toluca conoció. Se hizo muy popular por su original y única manera de festejar los goles del Toluca, torsos desnudos de la afición que se asomaban al momento de caer el primer gol sin importar género, edad o incluso esos kilitos de más. Nadie podía parar la alegría y el entusiasmo de jóvenes, adultos y niños que mostraban el amor a su equipo, ni la lluvia, ni el aire, ni el sol intenso de nuestra ciudad.

Existen tres diferentes porras: “La Perra Brava”, “Los Hijos De La Ver…no” y “La Banda Del Rojo”, todos compartiendo la misma zona, la tribuna de sol de la bombonera y entregando en cada partido su alma al diablo.

El amor por el Toluca, el amor por seguir a su equipo es un amor diabólico, y éste, se ha extendido de tal forma que las nuevas generaciones llevan en sus venas la pasión infernal que continúa dando origen a más y más grupos de seguidores del diablo.

De todas maneras, la piel al sol y el canto constante de estos 200 que no dejan de alentar, es el único elemento que acerca a esta Bombonera mexicana a su homónima argentina. Después, todo es diferente.
Aquí no se siente la presión de la tribuna. Lo que juega es otro tipo de presión, invisible para los locales, pero agotadora para quien viene de afuera.

En el fútbol, si la densidad en una tribuna es un signo de poder, el uso de mayor espacio dentro del estadio da jerarquía ante quien se tiene enfrente (si es que hay hinchas rivales) y estimula, por lo general, a los jugadores propios. Otra cuestión destacable dentro del posicionamiento corporal de los hinchas, es éstos necesitan delimitar bien su territorio y, si es posible, darle un sentido histórico e irreversible. La brava siempre se colocará en el mismo lugar en todos los partidos, tengan o no enfrente otra hinchada que les discuta el predominio simbólico y físico.

Fútbol y sociedad

Entregar el alma a un equipo define a un aficionado, en este caso, los seguidores del Toluca le entregan su alma al mismísimo diablo.

El fútbol es un hecho sociológico extremadamente llamativo que incluye a un porcentaje elevado de la población masculina y a uno cada vez mayor de la femenina, es el deporte que en el país atrae a más número de seguidores, no sólo en los estadios sino también en las transmisiones de radio y televisión.

Entonces los colores, los héroes del deporte y las pasiones se desatan en una conducta humana cultural y política en la que la emoción por un equipo llega a ser ilógico, y en este caso es mucho más fácil ser de esa manera que apelar a la lógica, en la que existe una doble máscara, en una se presenta la efusividad y sentimientos, en la otra la pura racionalidad.

Pero ¿por qué el fútbol? La cercanía del aficionado a este deporte se puede explicar de infinidad de maneras, pero hay algunas que afectan más que otras, para Pablo Alabarces esto se refiere a que de entrada es un deporte barato en el que únicamente se necesitan cuatro piedras y un balón el cuál es muy fácil de organizar desde el punto de vista de “la calle” que desde una política pública apunta que la gente de “abajo” juega fútbol y los empresarios y gobernantes capitalizan el fenómeno en la que la gran mayoría se ha identificado.

* Reportaje en colaboración con Mildred Anaya

1 comentario:

  1. Wow cuánta pasión por el futbol.

    Mi estimada sólo un comentario: Si nunca has puesto un comment en mi blog que el primero sea un anuncio no está muy padre. Que te vaya bien con tu portal de finanzas pero si comentas nadamás para dar a conocer el tuyo y te vale el rollo de la comunidad, mejor anúnciate con googleAds o algo

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